Una pantalla LED profesional genera su propia luz mediante miles de diodos emisores dispuestos en módulos ensamblables. A diferencia de una pantalla LCD, que depende de una retroiluminación trasera, la pantalla LED emite luz propia en cada punto, lo que le permite alcanzar brillos de hasta 12.000 nits, frente a los 300-700 nits habituales en LCD. Las ventajas clave frente a la LCD son la modularidad (se puede fabricar en cualquier tamaño), la durabilidad (más de 100.000 horas de vida útil), la visibilidad en exteriores con luz solar directa y el menor consumo energético relativo para grandes formatos. Para interiores con luz controlada, los paneles LCD de bisel fino son una alternativa válida y más económica en configuraciones de videowall. Para exterior, eventos o grandes formatos, la pantalla LED directa es el estándar del sector.